15 abril 2016
Un pequeño delirio mental
Empezando mi día de trabajo, que en verdad es muy agotador para mí, pero siempre tengo la sensación de que pude haber hecho mucho más, comencé a pensar sobre cómo sería mi vida ideal.
Y cuando te haces ese tipo de preguntas existenciales, a tus cortos veintitantos, caes en una depresión de ideales y de metas, porque no sabes si estás en el camino correcto para llegar a ese destino, y sobre todo, y al menos en mi caso, me da un miedo terrible de apostar 10 años de mi vida para que al final no haya servido de nada.
Soy un firme creyente de que si te lo propones lo logras, pero cuando trabajas con más personas, es difícil integrarlos a una idea de trabajo, o siquiera adaptarte a una idea de trabajo. No soy de los que siguen, pero me gusta conciliar, así que aveces, por conciliar, dejas de lado algunos de tus ideales o metas para poder trabajar en comunión.
Claro que esto no es la respuesta a mi dilema existencial, es tan solo una pequeña distracción que, sin el debido cuidado, puede representar toda una vida perdida, yo quiero ser alguien reconocido, eso es algo que puedo estar seguro, tal vez la forma aún no la he encontrado, pero con el debido esfuerzo, lo haré.
Es una buena reflexión para empezar el día, para ver el amanecer y caminar en lo que llegas al trabajo para empezar esa rutina...
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