13 abril 2016

Tradición, cultura y más



En un lugar caótico, lleno de personas con la misma cultura, tradiciones y educación, en sus distintos niveles. Había una clase, de entre muchas, que pretendía hacer de ese caos, algo más que un desastre.

Se hacían llamar políticos, que no son más que la degradación de todos los pocos valores que existían en esa sociedad. Y qué puede esperar una población si esas personas no son otra cosa que su reflejo degradado. Algo deforme, monstruoso, indefinible.




En el día a día, todos son susceptibles a deformarse cada vez más, convirtiéndose en parte de esa clase, arrastrándose para poder tomar algo de lo que ellos han tomado. Cada acción es un paso a ese estrato.




Pero a esa sociedad parece inmune, impávida, sin emociones, ni remordimientos. No importaba si morían uno a lado de otro, o sí sufrían los unos por los otros, no importaba nada más que la satisfacción personal.




Parece que es México, pero no, podría ser cualquier país, cualquier cultura, porque es nuestra naturaleza humana, todo eso son conceptos que parecen universales, que se marcaron en nuestro ADN, en nuestra piel y nuestro cerebro, dar a otros sin esperar nada es algo utópico. Incluso aquellos que se dedican al altruismo pretenden el reconocimiento, el trofeo de la aceptación social para seguir en su camino.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario